La "Eurocopa" de baloncesto, como algunos neófit@s todavía la llaman, ya está aquí

No ha sido una sensación nueva ni inesperada pero no por ello resultó menos placentera. Cuando en una tertulia en Veo TV dije a primeros de Agosto que España en este Eurobasket era como el Dream Team de EE.UU. en Barcelona 92 hubo gente que me miró raro.

 

Nada lejos de la realidad si no fuera por el bache que nadie concebía. Lo verídico, lo auténtico lo hemos visto en los cuatro últimos partidos del torneo, con un nivel de juego y resultados equiparable a los mejores momentos del equipo en Japón, con Pepu Hernández en el banquillo.

 

Éramos con diferencia el mejor equipo de este campeonato baloncestísticamente hablando y lo somos también en términos relativos a la psique: Personalidad, deseo, compromiso, responsabilidad, sentido de grupo y ambición deportiva.

 

La excepción, la falta de sincronía en el guión apareció en el último amistoso en Vilnius, explotó en la primera fase del torneo y se extendió hasta la derrota frente a Turquía.

 

Creo que quien mejor explica los motivos de la crisis es quien más datos ha podido recabar sobre la misma: Sergio Scariolo. El italiano enumera lesiones que retrasaron tanto la preparación física como el trabajo táctico, el exceso de confianza y las dudas después de la derrota contra Serbia como motivos más que suficientes para una depresión para la que nadie estaba preparado.

 

Cuando llegó la hora de la verdad ningún rival demostró la jerarquía y el rango suficiente como para meter el dedo en las dos minúsculas yagas de la selección española, las de manejar dos bases y medio para sólo un tipo de baloncesto y las deficiencias en el rebote defensivo que exigían una entrega física al 100% de todos nuestros pivots.

 

Pau Gasol me confesó en Onda Cero que el domingo intercambió e-mails con Phil Jackson y que estaba deseando verle y contarle. La de este Eurobasket de Polonia ha sido una historia, sin indios ni budistas, de las que detienen y atrapan al entrenador de los Lakers.

 

Un cuento con final feliz y parábola, una fábula con moraleja que encuadernada podría ser un regalo de Jackson a alguno de sus jugadores antes de cualquier gira invernal de los Lakers por la costa este.

 

Somos los mejores y sabemos demostrarlo. Todo, menos las bolsas de plástico, tiene fecha de caducidad. Disfrutemos mientras podamos porque el Mundial de Turquía 2010 y el Europeo de Lituania 2011 no comparten el deseo de un oro europeo que no teníamos.

 

Vendrán tiempos más duros (a poco) y no vendría mal sacar uno o dos jugadores más de primer nivel con vistas a los próximos Juegos Olímpicos. Pero ahora que nos quiten lo bailao porque esta generación será muy complicada de igualar. Son de los pocos momentos en los que te gusta trabajar en lo que trabajas. Gracias a la Selección y a TUBASKET.com por hacerme partícipe.